miércoles, 1 de agosto de 2012


Se mira la hora nueva en el espejo
La recién parida recién embrujada
La que viene aún amniótica tibia
Hora mojada hora que me acaricia no porque tu pelo
Y no tu mano y fiebre y no tu cuello
El vello que asomaba al compás y no el fuego
Que en el silenció dijo todo lo que el mar gritaba
No puedo 
Y no sabe contar decir moverse ahora mi sangre porque es tuya
Porque se me heló después de abalanzarse
La otra hora anterior amada alada mariposa nocturna
Seca pero tibia también bajo tu brazo
En el fondo que es hondo de tus ojos yo muero
Lo que fue pronunciado entre cuerdas y al filo
Del embrión de tu hambre
Porque eres el todo (el sur: toda la noche en el vientre de las noches)
y el borde que le falta al cielo
Para ser horizonte
Esta hora se contempla despeinada en el espejo
Se clava en el vapor que le hizo
tu mirada al aire
el hueco que le hizo tu compás al tiempo
la canción infinita en que me transformaste

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